Taxi Cultural es una página impulsada por Preparadores JC, centro de preparación de, entre otras, oposiciones de museos. Colaboran la Academia de Informática Softgijón y el grupo formado en torno a la app de móvil Taxi.es de Gijón.

A muchísimos destinos turísticos en España solamente se llega en coche. Pero muchos visitantes no disponen de él, ya que han llegado en otros medios de transporte como el tren o el avión. Por tanto, la única opción es el taxi. Pero organizar un viaje en taxi no es tan sencillo como parece.

Esta página comienza desde las experiencias de Asturias. Las tarifas interurbanas del taxi en Asturias se fijaron en 2013 con el carácter de máximas. Se pretendía flexibilizar el sector, introduciendo mayor competitividad. Se ponía un “techo”, un límite superior, con la idea era que se rebajaran siempre. Porque eran -y son- un evidente disparate.

Por ejemplo, la tarifa por hacer un viaje de Gijón a Madrid un domingo equivaldría… a la mitad del salario mínimo interprofesional de un mes. Un viaje, un solo viaje, era el trabajo de quince días de una persona. Por el precio de un viaje a Madrid el taxi, el cliente puede elegir viajar en tren en preferente, hacer noche en el cinco estrellas super-lujo Parador de San Marcos de León, y al llegar a Gijón le sobra dinero.

Sin embargo, el sistema de negociación adolece de evidentes defectos.

– La aplicación práctica. Las tarifas interurbanas no siempre han sido bien entendidas. Tal vez han sido poco explicadas o quizás la inercia de la tarifa urbana, siempre fija, es demasiado poderosa. El caso es que muchos taxistas consideran las tarifas interurbanas fijadas por el Principado son las tarifas “normales”, no unas tarifas máximas. En múltiples ocasiones cuando se pregunta a un taxista el coste de ir a un sitio, la respuesta, es sencillamente, que lo que habrá que pagar por el viaje es el resultado de multiplicar la tarifa por los kilómetros sin más, sin descuento alguno. O, como mucho, con suerte, un pequeño redondeo a la baja.

– ¿Dónde y cómo se negocia la tarifa? Acordar la tarifa de un viaje, incluso aunque el taxista tenga voluntad de hacerlo, no es nada fácil en la realidad de las cosas. ¿Cómo se hace materialmente? ¿Se para un taxi por la calle y nos ponemos a hablar? ¿Vamos a una parada, empezamos por el primero de la fila y seguimos hasta encontrar al que ofrece buen precio?

Estos defectos han conducido al resultado de que el uso del taxi para ir destinos culturales sea escaso. En una ocasión queríamos ir al Museo del Jurásico, el museo más visitado de Asturias. Está cerca de un hermoso y turístico pueblo, Lastres. Hay que moverse por las carreteras para observarlo colgado en la montaña y para conocer las huellas de dinosaurio de sus playas. Un destino absolutamente típico del turismo cultural a 50 kilómetros de Gijón.

Pues bien, hablando con varios taxistas para realizar ese viaje resultó que ninguno de ellos había hecho ese trayecto para un cliente… jamás. Y naturalmente era una ardua tarea llegar a un precio cerrado para la visita completa. Imposible saber el coste de ir al museo y luego hacer un recorrido panorámico por acantilados, playa, pueblo… Presupuestar unas tres horas de trayecto tampoco parece tan complicado. Pero cuando el sistema no está pensado para eso, sí lo es.

La consecuencia de las tarifas máximas es que los viajes en taxi se han convertido en algo extraordinario. Un turista extranjero, un encargo de empresa… Algo muy bien pagado pero que sucede rara o muy rara vez.

Taxi Cultural cree que debe cambiar este estado de cosas por el bien de todos. Un viaje no es un trayecto especial en el que se gana en horas lo que se gana normalmente en días o incluso en semanas. Un viaje es un trayecto habitual, uno más. No es una cosa extraordinaria. Que un cliente entre en un taxi con destino al Museo del Jurásico y su entorno debería ser tan habitual como el cliente que va al Corte Inglés. Hay cientos, miles de personas, que harían rutas en Asturias para conocer pueblos, ermitas, y en general sitios a los que sólo se llega en coche. Hay decenas de taxistas dispuestos a hacer estas rutas. No tiene sentido que esos trayectos no se hagan y los taxistas se queden en las paradas sólo porque un Boletín Oficial escribió que eso “como máximo”, puede ser carísimo.

Los trayectos culturales pueden hacerse con precios razonables y sobre todo previsibles. A todos nos gusta tener una tarifa plana en el móvil y no andar controlando los minutos. Por lo mismo, a todos nos gusta visitar una ermita perdida sin estar pendientes de kilómetros y sin tener la sensación de que cada vez que nos paremos dentro de ella son unos céntimos más, ya que hay un segundero en el taxi que va contando el tiempo de espera.

Viajes en taxi mejor organizados y, precisamente por eso, más agradables. Ese es el objetivo de taxicultural.es.